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Mientras perfeccionan sus imágenes, Rauzier y Taylor empiezan a buscar comentarios y opiniones de sus círculos personales de amigos y compañeros. "Quiero que mis imágenes sean realistas y de ensueño al mismo tiempo", dice Rauzier, que presta especial atención a elementos como la luz, las sombras y los reflejos. Para asegurarse de que el arte refleja su visión, hace una pregunta simple pero crucial a sus compañeros: "¿Es realista?" Guiada por su propio instinto y por las respuestas de sus compañeros, las revisiones siguen hasta que, según palabras de Taylor, "los cambios son tan pequeños que ya nadie excepto yo podría apreciarlos".

APROVECHAMIENTO DE LAS HERRAMIENTAS
Rauzier y Taylor utilizan Adobe Photoshop como su herramienta principal para manipular y editar sus creaciones digitales. Taylor también confía firmemente en su escáner de sobremesa, y los dos artistas tienen sendas impresoras Epson, de gran fiabilidad, que les ofrecen impresiones de óptima calidad. "Con la tecnología digital, los fotógrafos adquieren un control mucho mayor —afirma Rauzier—. El color es muy subjetivo y es difícil conseguir con exactitud en un laboratorio lo que quieres." Adobe Photoshop desempeña un papel incluso más esencial para Rauzier, ya que se trata del único software que ha encontrado que puede gestionar sus archivos de tres mil millones de píxeles.

Como artistas revolucionarios que trabajan en un género relativamente nuevo, Taylor y Rauzier están abiertos a cualquier solución tecnológica que apoye su arte.

Cuando Rauzier empezó a trabajar con imágenes de tres mil millones de píxeles, por ejemplo, no había ninguna impresora que pudiera realizar esa tarea. "Me dije: ‘No importa. Mostraré las imágenes en la pantalla, las proyectaré y las grabaré en DVD." Y aunque la tecnología de impresión ha alcanzado la visión a gran escala de Rauzier (lo que le ha permitido imprimir imágenes enormes de 2,7 x 7,3 m), la tecnología interactiva que utiliza en su página web y sus presentaciones móviles en pantallas de grandes dimensiones ofrecen al público una oportunidad única de alta tecnología para ampliar los detalles y sentir el arte muy cerca. Es un formato que se adapta a la perfección a las imágenes de Rauzier.

CÓMO EVITAR LAS TRAMPAS
Ambos artistas confían en la tecnología para hacer realidad sus visiones artísticas, pero, al mismo tiempo, advierten con rapidez que se trata de una herramienta, no de un apoyo constante. "La imaginación es el recurso más importante de un artista", afirma Rauzier.

Gracias a que Adobe Photoshop está repleto de funciones creativas, resulta fácil comprender cómo los artistas digitales noveles pueden hacer un mal uso de sus potentes funciones.

"Mucha gente se vuelve loca utilizando los filtros artísticos", dice Taylor. "Pero cuando una imagen utiliza tres o cuatro texturas o efectos especiales empieza a parecer que el programa toma el control de la imagen." Para evitar que esto ocurra, Rauzier y Taylor aconsejan a los artistas digitales que están empezando que comprendan lo que están intentando conseguir y por qué utilizan una herramienta determinada.

BUEN RESULTADO FINAL
Cuando finalmente la obra se cuelga —o se proyecta— en las paredes de una sala de exposiciones, los artistas esperan que el público se centre en la pieza en sí misma, no en las herramientas que se han utilizado para crearla. Y todo porque, al final, la verdadera prueba del valor de la obra de arte tendrá poco o nada que ver con la tecnología que hay detrás. En última instancia, el arte digital será juzgado igual que otras formas de arte que han surgido anteriormente: por su habilidad para conmovernos. Y en su energía para emocionarnos de nuevas y sorprendentes formas.

Kimberly Grob es la editora de Adobe Magazine. Ha trabajado como escritora durante más de 15 años.

“Garden”, Maggie Taylor
“Woman with a Stone Skirt”, Maggie Taylor
“Coquelicots”, Jean François Rauzier