Adobe Magazine para profesionales creativos
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Cómo crear un juego en línea con un aspecto atractivo.
Por Kevin Peaslee
Las marcas dan mucho juego. Desde Tokio a Londres, pasando por un sinfín de sitios, las empresas utilizan los juegos en línea para entretener a sus clientes y para ampliar sus objetivos de mercado. Los juegos en línea se hacen más absorbentes, creativos y complejos y están adquiriendo una apariencia cada vez más atractiva entre el público de todo el mundo. Los creativos más avezados no podían quedarse al margen, por lo que están sacando partido de la fascinación por todo lo interactivo. Crean videojuegos publicitarios atrayentes basados en el marketing viral que ofrecen al público nuevas formas de conectarse con otros usuarios y de jugar en línea. Para los jugadores, todo se hace por pura y auténtica diversión. Pero para las marcas que hay detrás de los juegos supone una nueva estrategia para llamar la atención, crear bases de datos de clientes, afianzar la lealtad del consumidor e incrementar los ingresos de las empresas.
Sin embargo, en un mundo en línea rebosante de entretenimiento, no es fácil captar la atención del público. Para enganchar a los jugadores —y hacer que vuelvan—, los exitosos videojuegos publicitarios en línea aprovechan lo último en tecnología y gráficos animados. Tanto si se trata de un juego de teléfono móvil en 3D o de un entorno masivo de varios jugadores, los mejores videojuegos publicitarios traspasan fronteras con tecnologías como Adobe Flash Professional y vídeo para crear apasionantes experiencias multimedia que integren transmisión de vídeo por secuencias, audio e interactividad, todo ello en un formato comprimido apto para entornos web y móviles.
Pero, en su esencia, ¿son estos juegos de alta tecnología realmente tan del siglo XXI? Después de todo, no fue un ingenioso director creativo de una tienda interactiva el que inventó el concepto de los juegos. Los juegos son anteriores a los entornos en 3D, a los avatares personalizables, a Internet e incluso a Pong. Y no por pocos años, sino por algunos miles.