Adobe Magazine para profesionales creativos
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Esto no es ninguna fantasía. Ahora mismo, por todo el mundo, los creativos se enfrentan a la fuerza de las nuevas fuentes y luchan por una nueva variedad de retos multilingües.
En la actualidad, las empresas con presencia internacional buscan mantener el mismo estilo visual para diferentes escrituras como parte de su imagen de marca. Los anuncios, las páginas web, el material promocional, los contratos de licencia, las etiquetas y las hojas de datos de productos son sólo algunos de los elementos con una presencia cada vez mayor en la publicidad multilingüe. La tecnología ha roto las barreras del lenguaje y ha atenuado un poco las líneas imaginarias que trazan la Tierra.
Qué puede hacer para escribir cualquier frase en cualquier lugar del mundo

1. Conseguir que un hablante nativo revise el diseño
Adobe® InDesign® se distribuye con un gran conjunto de diccionarios de distintos idiomas, pero no traduce a otras lenguas. Aunque pocas veces se encarga a los creativos la tarea de traducir, al final del día será necesario que un hablante nativo revise los diseños, la elección de fuentes y el texto.

Diane Burns, presidenta y cofundadora de TechArt International cuenta la historia de un cliente estadounidense que había centrado sus esfuerzos en implantarse en el mercado chino. El cliente eligió una fuente china para mostrar su imagen empresarial en ese país. Sin embargo, cuando enviaron muestras a un traductor en China, el primer comentario del traductor no fue acerca del texto, sino de la elección de la fuente: su estilo, excesivamente formal, era el que se empleaba normalmente en lápidas, por lo que estaba asociado a la muerte. No era exactamente lo que el cliente tenía en mente.
Además, Burns señala que "en el alfabeto arábigo, la forma de una letra cambia en función de su posición dentro de la palabra". No todos los programas de diseño admiten estas características del diseño arábigo. De todas formas, es posible que los diseñadores que no están familiarizados con el idioma ni siquiera adviertan el problema. ¿La solución? Lograr que un hablante de árabe revise el texto.