

En este mundo, una ladera verde con púas es en realidad una hoja de geranio. Y un paisaje alienígena de ciencia ficción es un primer plano de moho de limo. “Cuando ponemos a los especímenes en el microscopio electrónico de barrido, descubrimos estructuras sorprendentes”, afirma Meckes. “La propia naturaleza es arte.”
Una vez que el espécimen se ha preparado cuidadosamente, se coloca en el microscopio electrónico de barrido, donde se puede observar, girar y ampliar hasta 50.000 veces su tamaño original. A partir de ahí, encontrar la vista correcta del objeto (o su composición) es un proceso meticuloso. “A menudo, nos pasamos la mitad del día buscando el ángulo correcto”, comenta Meckes.
Una vez realizado el escaneo, Meckes y Ottawa transfieren los datos de la imagen a su ordenador e importan la imagen a Photoshop, donde empieza el proceso de coloreado digital. Meckes y Ottawa pintan cada elemento de la imagen en un canal alfa diferente, y algunas imágenes necesitan hasta 12 canales. Después de colorear diferentes canales alfa en el primer escaneo, componen dos escaneos más del mismo objeto como capas de Photoshop para crear una imagen única con una “gran impresión de profundidad”.
“Utilizamos el color como una herramienta creativa y armoniosa para conseguir la belleza”, afirma Ottawa. La pareja es fiel a los colores originales del espécimen, siempre que es posible. “Intentamos encontrar el equilibrio perfecto entre la investigación científica y la belleza artística en todo nuestro trabajo”, según Ottawa. “Porque las imágenes digitales siempre deben decir la verdad.” ![]()
Kimberly Grob es la editora de Adobe Magazine.