Conceptos de apertura y velocidad del obturador.

Descubre cómo estos dos ajustes de cámara pueden cambiar drásticamente el resultado final de tus imágenes.

La apertura y la velocidad del obturador son los dos ajustes de cámara qué más se suelen alterar para cada tipo de fotografía. Cuanto mejor entiendas en qué consisten y cómo pueden cambiar las imágenes, más control creativo tendrás sobre tus fotos.

¿Qué es la apertura?

La apertura es la parte del objetivo que controla la cantidad de luz que entra en la cámara. Su amplitud se mide en números f: cuanto menor sea la cifra, mayor será la apertura.

Si modificas la apertura, consigues controlar tanto el brillo de la imagen como la profundidad de campo, que determina cuántas zonas de la imagen quedarán enfocadas. Cuanto más bajo sea el número f, menor será la profundidad de campo, es decir, solo se enfocará una pequeña parte de la foto.

Para crear imágenes en las que solo el sujeto esté enfocado y el resto de la imagen quede borroso, utiliza una apertura más amplia. Esta técnica es muy popular entre los fotógrafos especializados en retratos. Por el contrario, si quieres enfocar más partes de la imagen, elige una apertura más pequeña.

¿Qué es la velocidad del obturador?

La velocidad del obturador es la rapidez con la que se cierra el obturador de la cámara al capturar una imagen. La velocidad del obturador controla la cantidad de luz que puede entrar en la cámara, lo que, en última instancia, determina si los elementos que se fotografían en movimiento quedan nítidos o borrosos. Si quieres congelar ese movimiento, utiliza una velocidad más alta; si quieres crear efectos interesantes desenfocándolo, apuesta por una más baja.

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