Conoce la diferencia entre una factura y un recibo.

Las palabras “factura” y “recibo” son a menudo intercambiables, pero no siempre. Conoce las diferencias importantes entre ambas para saber cuál enviar y por qué.

Es importante comprender la diferencia entre una factura y un recibo, ya que ninguna de las dos palabras es un sinónimo puro de la otra. Aunque los dos términos están estrechamente relacionados y, en algunos casos, son intercambiables, hay veces en que solo uno es correcto. Además, que seas el remitente o el destinatario realmente determina el uso de una factura frente a un recibo.

Definición de una factura.

Una factura es un registro comercial utilizado para describir y pormenorizar los productos vendidos o los servicios prestados. Puede tener un formato impreso o digital como un PDF. Además de una descripción de los productos o servicios proporcionados, una factura indicará el importe debido, la fecha de vencimiento y el pago anterior más reciente.

Si se produce un litigio contable, las facturas se pueden utilizar como documentos con carácter jurídico para respaldar la reclamación de cualquiera de las partes. Una factura también identificará las instrucciones de envío (o pago) y puede autenticarse mediante un sistema seguro de firma electrónica.

¿Es una factura un recibo?

Pueden parecer lo mismo, pero un “recibo” tiene una connotación más sutil. Cuando te entregan un recibo, implica que se debe pagar. Piensa en el recibo detallado que te entregan al final de tu consumición en un restaurante. En este caso, no se aplicaría la palabra “factura” porque se espera que pagues tu “recibo” antes de irte.

Factura frente a recibo: la diferencia real.

La diferencia entre una factura y un recibo suele ser la forma en que se percibe, dependiendo de si eres el remitente o el destinatario. Una empresa puede enviarte una factura por los servicios prestados, pero, al recibirla, la considerarás un recibo. El uso de la palabra “factura” puede implicar que se han establecido condiciones de pago, como, por ejemplo, 30 días desde la fecha de la factura, mientras que un recibo es una simple declaración de lo que se debe ahora.

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