Cómo enseñar la creatividad y competencias duraderas en la era de la IA
Cuando alguien que está en enseñanza secundaria utiliza la IA para diseñar un mural comunitario o alguien que acaba de empezar la universidad colabora con estudiantes en su misma situación de otros continentes en un proyecto de narrativa digital, resulta evidente que los límites del aprendizaje están cambiando. Las aulas ya no son únicamente espacios para absorber información, sino que se están convirtiendo en estudios creativos donde el alumnado emplea la tecnología para resolver problemas reales.
Hace poco, Carl Hooker, el presentador de EdSurge, moderó una serie de webinars en dos partes, patrocinada por Adobe, en la que participaron especialistas que exploraron la intersección entre la creatividad, la inteligencia artificial y el éxito académico en los centros de enseñanza primaria, secundaria y superior. Entre estas personas se encontraban Melissa Vito, vicerrectora de Innovación Académica en la Universidad de Texas en San Antonio; Laura Slover, directora ejecutiva de Skills for the Future, una iniciativa conjunta de ETS y la Carnegie Foundation; Justin Hodgson, profesor titular de la Universidad de Indiana en Bloomington; Adeel Khan, fundador y director ejecutivo de MagicSchool AI; y Brian Johnsrud, director global de Education Learning and Advocacy de Adobe.
Inspirada en parte por el reciente estudio de Adobe sobre cómo la creatividad y la IA moldean los resultados académicos y la preparación profesional, la serie puso de relieve la forma en que estas personas conciben (y reimaginan) la función de la innovación en los entornos de aprendizaje actuales.
EdSurge: ¿Cuáles son las competencias más importantes para el futuro del alumnado y cómo están reaccionando las instituciones al respecto?
Slover: Queremos que todo el alumnado que pase por el sistema de enseñanza primaria y secundaria desarrolle esas competencias esenciales y duraderas que son vitales no solo para su éxito académico y profesional en el futuro, sino también para su bienestar y su aportación positiva a la comunidad.
Según un estudio de Carnegie y ETS, las 11 competencias duraderas más importantes son la colaboración, la comunicación, la creatividad, el pensamiento crítico, la curiosidad, la alfabetización digital y en IA, la mentalidad de crecimiento, la capacidad de liderazgo, la perseverancia, el autocontrol y el compromiso cívico.
¿Cómo está cambiando la IA la función del profesorado en las aulas actuales?
Hodgson: Aún percibimos cierta resistencia a que se introduzca la IA en la conversación. No obstante, la mayor parte del profesorado está empezando a comprender que sus funciones tienen que cambiar, no solo en lo referente a lo que evalúan, sino también para llegar a poder ofrecer mentorías capacitadas con IA.
Estamos pasando de reacciones basadas en el miedo a una participación más reflexiva. La reacción inicial fue que la IA propiciaría las trampas. Pero ahora vemos un planteamiento más estratégico de las posibilidades que ofrece la IA.
¿Cómo combina el profesorado la creatividad y la IA en la práctica?
Vito: En la UTSA, nos pusimos a ello desde el principio. Comenzamos con una serie de valores fundamentales, uno de los cuales era la curiosidad y la experimentación. Queríamos generar oportunidades para que el profesorado se limitara aprender, ya que todo el mundo estábamos aprendiendo de forma colaborativa. En la actualidad, los cambios se producen a gran velocidad, y tenemos que ser conscientes de ello. Nuestro profesorado ha sido increíble.
Al principio, el alumnado describió a la IA como un excelente tutor anónimo, especialmente valioso para estudiantes de primera generación que la utilizaron para hacerle preguntas, pulir su razonamiento y aprender.
Johnsrud: Si analizas los estudios existentes sobre la frecuencia con la que el alumnado aplica de verdad la creatividad y desarrolla el pensamiento creativo, creo que es toda una cura de humildad.
La mayoría de los sectores creativos están presentando una mayor creatividad, sobre todo cuando la descompones en los componentes del pensamiento creativo: entender un problema de maneras distintas, generar varias soluciones mediante lluvia de ideas, diseñar diversas estrategias para resolver un problema y explorar formas diferentes de comunicar esas soluciones.
Son precisamente estas cuestiones las que a la IA se le dan de maravilla y en las que nos ayuda muchísimo.
Mira ambos webinars a la carta:
¿Cómo puede la IA ayudar al profesorado a personalizar el aprendizaje?
Khan: La IA brinda al profesorado la posibilidad de ahorrar tiempo en la elaboración de materiales, pero lo más importante es que le permite personalizar profundamente esos materiales en función de los conocimientos de su alumnado, su nivel académico y el contexto y las comunidades locales en los que viven.
El aprendizaje se vuelve mucho más enriquecedor cuando el profesorado conoce de verdad a su alumnado. Y, cuando utilizan herramientas de IA para aprovechar esos conocimientos, pueden adaptar la enseñanza para satisfacer mejor las necesidades individuales.
Al fin y al cabo, lo más importante que hace el profesorado es construir relaciones con su alumnado. Y, personalmente, creo que la IA acelera de forma increíble esa relación.
¿Cómo se alfabetiza en IA en las aulas hoy en día?
Al fin y al cabo, lo más importante que hace el profesorado es construir relaciones con su alumnado. Y, personalmente, creo que la IA acelera de forma increíble esa relación.
Adeel Khan
Johnsrud: En lo referente a la alfabetización en IA, pienso que la situación actual se parece mucho a los primeros días de la alfabetización multimedia cuando daba clases de biblioteconomía para centros de enseñanza primaria y secundaria. El objetivo no era solo elegir una herramienta, sino enseñar al alumnado a consumir de forma crítica. Con la IA, sucede lo mismo: tenemos que enseñar al alumnado a “leer la etiqueta nutricional” antes de consumir contenido generado por IA. ¿Quién ha desarrollado el modelo? ¿Cómo se ha diseñado? ¿Qué hace bien y dónde falla? ¿Cómo decido si puedo confiar en los resultados?
Khan: La mayor parte de la muchachada utiliza la IA, sean conscientes de ello o no. Hace tan solo un par de años que tenemos IA generativa, pero esta ya está integrada de lleno en su mundo, ya sea en sus teléfonos o en otras herramientas populares.
Para buena parte de la juventud, su primera interacción con la IA es con una especie de amistad de IA por chat. Resulta realmente preocupante que la primera vez que interactúan con la IA generativa, sea con algo que se declara su amigo.
Creemos firmemente que el alumnado tiene que aprender sobre la IA generativa en el colegio de una persona adulta de confianza, para que así puedan tener conversaciones esenciales sobre la forma en que se entrena el modelo, qué es la IA generativa, cómo se generan las respuestas y para qué debería y no debería utilizarse. La IA no es tu “amiga”.
¿A qué desafíos se enfrentan los centros de enseñanza a la hora de evaluar la creatividad y las competencias duraderas? ¿Qué cambios intentan aplicar algunos centros?
Si la IA puede cursar y aprobar tus asignaturas, quizás el problema no sea la IA. Si lo que haces lo puede llevar a cabo una máquina, tenemos que replantearnos lo que pretendemos evaluar. No se trata del resultado específico, sino del proceso. ¿Cómo puedo evaluar el aprendizaje que se está produciendo o la capacidad del alumnado para solucionar el problema?
Justin Hodgson
Slover: El problema es que los centros de enseñanza están organizados en torno a asignaturas como las matemáticas, la lengua y la biología. Estas son materias importantes que integran muchas competencias. Sin embargo, tal y como funcionan las notas y las evaluaciones, el alumnado recibe una calificación en matemáticas o en lengua, no en colaboración, comunicación o pensamiento crítico.
Esas competencias no se identifican, miden o evalúan de forma explícita. El trabajo que estamos llevando a cabo se creó con el propósito declarado de solventar este problema: cambiar los objetivos y dejar claro que no solo importan las matemáticas y la lengua, sino que también hay toda una serie de competencias duraderas que son igualmente importantes.
Hodgson: Si la IA puede cursar y aprobar tus asignaturas, quizás el problema no sea la IA. Si lo que haces lo puede llevar a cabo una máquina, tenemos que replantearnos lo que pretendemos evaluar. No se trata del resultado específico, sino del proceso. ¿Cómo puedo evaluar el aprendizaje que se está produciendo o la capacidad del alumnado para solucionar el problema?
Debido a los resultados estandarizados, las expectativas, las listas de verificación y todas las calificaciones correspondientes, nos hemos acostumbrado a una determinada forma de enseñar y el sistema ha pasado a centrarse mucho en los contenidos y los resultados.
Sin embargo, en última instancia, lo que define a una disciplina son las formas en que conocemos, actuamos y creamos dentro de ella. La clave está en la capacidad de producir un trabajo por medio de esas metodologías, pedagogías y prácticas.