Crea una sinergia entre texto y gráficos.
Un buen cartel equilibra las imágenes y la tipografía. Piensa en cómo el texto interactúa con los elementos visuales del fondo: ¿refuerza el mensaje o distrae? La colocación estratégica de la tipografía puede añadir dimensión y guiar la mirada del espectador a través del diseño.